Samer Soufi
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entendernos a nosotros mismos

BLOG DE SAMER SOUFI


Thu 30 de Apr de 2015

Por qué fracasan las metodologías de enseñanza del inglés


La necesidad de hablar la lengua inglesa es una demanda creciente en todos los ámbitos profesionales. Sin embargo, es una experiencia común que muchas personas que se inscriben en cursos para aprender inglés abandonan al cabo de un tiempo, otros se eternizan en su aprendizaje y otros, en fin, nunca llegan a hablar el inglés con fluidez.

Estas dificultades tienen que ver en buena parte con las metodologías de enseñanza del inglés que se aplican en la mayoría de las clases, que raramente tienen en cuenta el conocimiento científico actual sobre la forma como aprendemos las personas, lo que con frecuencia acaba generando frustración y desmotivación en los alumnos al observar la lentitud y dificultad con la que progresan en su aprendizaje del idioma.

Si queremos llevar la enseñanza del inglés desde un nivel pre-científico a un nivel plenamente acorde con el conocimiento científico más actual, debemos tener en cuenta la conocimiento que existe sobre el funcionamiento del cerebro y el aprendizaje de idiomas. Sólo así será posible que los alumnos adquieran el dominio del inglés de una forma mucho rápida, segura y eficaz.

Los problemas de la mayoría de las metodologías actuales de enseñanza del inglés tienen que ver tanto con cuestiones motivacionales como con las técnicas pedagógicas aplicadas. Respecto a la motivación, comencemos admitiendo que un alumno que esté verdaderamente motivado para aprender el inglés –porque por ejemplo le hayan asignado un puesto laboral en un país anglosajón- será capaz de encontrar la forma de aprenderlo, de una u otra forma.

Pero más allá de la motivación personal de cada alumno, el método aplicado debe ser suficientemente divertido y motivador, propiciando un espacio experiencial que ayude a los alumnos a profundizar en su aprendizaje del inglés en un entorno lúdico y desinhibido, un espacio donde no sientan ansiedad ni miedo a hablar y donde puedan practicar todas las habilidades requeridas en el aprendizaje de idioma (listening, speaking, reading, writing...) en un ambiente emocional creativo y positivo y en contextos en los que la lengua resulte útil y significativa.

Respecto a las metodologías didácticas aplicadas, comencemos analizando la cuestión de la adquisición de vocabulario. Se trata de una habilidad que tiene una importancia fundamental en el aprendizaje del inglés o de cualquier idioma, ya que no es posible tener fluidez en la expresión y en la comprensión a menos que se domine un léxico suficientemente amplio.

Se requiere conocer un mínimo de seis mil palabras para hablar el inglés con cierta fluidez y esa es sin duda una tarea ingente que requiere seguir una estrategia de aprendizaje específica y adecuada que permita memorizar de forma profunda y duradera el vocabulario que se va adquiriendo, de un modo pedagógicamente eficaz.

En primer lugar se necesita dar sentido a las palabas. Intentar aprender de memoria palabras o expresiones que no entendemos, es un ejercicio absurdo y sumamente ineficaz. El cerebro sólo procesa y almacena la información que tiene significado comprensible y que pueda vincularse de alguna forma con los conocimientos previos que ya se tenían. Una metodología adecuada de enseñanza del inglés debe utilizar técnicas que ayuden al cerebro a construir significados relevantes y conexiones con la información previa almacenada en el cerebro.

En segundo lugar, se precisa conferir carga emocional a las palabras que estamos intentando aprender. Nuestro cerebro está programado para aprender sólo cuando interpreta que está ante una oportunidad o ante una amenaza, cuando experimentamos emociones positivas o emociones negativas. Por eso, una metodología adecuada de aprendizaje del inglés debe utilizar técnicas mnemotécnicas que confieran carga emocional a las palabras que queremos aprender, pues sólo así nuestro cerebro decidirá transferir la nueva información a la memoria a largo plazo, produciéndose el aprendizaje.

Y en tercer lugar se requiere repetir con inteligencia. Incluso si somos capaces de conferir significado y carga emocional a las nuevas palabras que queremos aprender, generalmente necesitaremos el concurso de la repetición para fijar esta información en la memoria a largo plazo y poder así recordarla más adelante. Sin embargo, no se trata simplemente de repetir una palabra o expresión muchas veces. Se requiere repetir con inteligencia, en la secuencia temporal adecuada, tal como nos enseña la ciencia del aprendizaje.

Otra cuestión clave en el aprendizaje del inglés es la práctica de la escucha y comprensión de los sonidos del idioma. A pesar de su importancia, muchos estudiantes de inglés consideran que escuchar y entender el lenguaje hablado es la habilidad idiomática más difícil de aprender. El lenguaje hablado no se articula de forma tan clara como el lenguaje escrito, y esta falta de claridad puede hacer que la tarea sea sumamente complicada para los estudiantes, generando estrés y ansiedad.

Sin embargo, existen una serie de técnicas que ayudan de forma efectiva a optimizar la comprensión del idioma hablado, estrategias tanto para escuchar con inteligencia, como para para optimizar la prosodia al hablar el inglés, facilitando la comprensión por parte de terceros.

Finalmente nos detendremos en la cuestión de la enseñanza de la gramática inglesa. Tradicionalmente en las clases de idiomas se enseñan primero las estructuras gramaticales y después se intenta que los alumnos las utilicen en la comunicación. Sin embargo, la aplicación de una metodología inversa para aprender la gramática inglesa resulta más en sintonía con el proceso natural de adquisición del lenguaje.

El énfasis no debe ponerse tanto en la enseñanza de las reglas de gramática –aunque las mismas puedan explicitarse siempre que resulte de utilidad- sino que los participantes han de ir progresando en su aprendizaje a medida que se les provee, en cada momento, de datos comprensibles para ellos, permitiéndoles así adquirir estructuras gramaticales que son cada vez un poco más avanzadas que las de su nivel actual. Adquirirán estas estructuras no al concentrarse en ellas, sino al entender los mensajes que contienen estas estructuras nuevas.

Una vez que los alumnos han adquirido vocabulario y estructuras gramaticales, comenzarán a sentirse cada vez más cómodos y comenzarán a utilizarlas a su gusto, adquiriendo cada vez mayor fluidez para comunicarse de forma eficaz y apropiada en inglés, aprovechando las múltiples oportunidades que se les ofrezcan para ello.

Lo importante es operar siempre en el borde de la competencia de los alumnos, de modo que nunca lleguen a sentir frustración o ansiedad ante datos lingüísticos excesivamente complejos para su nivel actual, pero al mismo tiempo se vean desafiados a tener que hacer frente a exigencias de producción que sobrepasan un poco el nivel de competencia ya alcanzado, generándose así nuevo aprendizaje.

En realidad, no se puede enseñar directamente a hablar el inglés a nadie, sino que la fluidez en el manejo de la lengua emerge, con suficiente tiempo, por sí sola. Lo hace cuando los alumnos adquirieren un gran vocabulario, a través de las técnicas adecuadas, desarrollan sus capacidades para la escucha y la expresión en lengua inglesa, y aumentan y afinan de forma natural su manejo de las estructuras gramaticales.

La clave es que el idioma primero tiene que estar en la mente del alumno, y que el trabajo con el idioma se sienta y perciba como una comunicación viva. Cuando hay verdadera comunicación, y siempre que el alumno entienda el mensaje contenido en los datos, irá alcanzando gradualmente nuevos niveles de aprendizaje, cada vez con mayor fluidez.